Anécdotas de cine (III)

El mejor recuerdo de su época como acomodador en el multicine, viene de aquella tarde de sábado cuando en medio de la escena más triste de la película, le acercó su pañuelo a la bella espectadora.

Poco le importa recordar las quejas de los otros espectadores, la golpiza que le propinó el señor que acompañaba a la sensible señorita y el consecuente despido de su trabajo.

-Desde que la vi llegar, supe que necesitaría ayuda -afirma dibujando una sonrisa, eso sí, con un aire muy triunfador.

Hoënyr, 2012.

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