Un relato de navidad

¿Mis orígenes en el espionaje? Es un tema sin importancia; basta con mencionar que esta carrera me reporta el triple beneficio de ser actor, buscador de la verdad y héroe anónimo al mismo tiempo.

Todo comenzó una noche de navidad cuando era un pequeño. Representé a la perfección el papel del niño que está maravillado por el regalo que le traía el niño Dios. Un inmejorable papel, teniendo en cuenta que gracias a mi anhelo investigativo, buscando la verdad había descubierto un par de días atrás de qué se trataban las andanzas de mi padre con un misterioso paquete, la actitud encubridora de mi madre y uno que otro comentario entre ellos, acompañado de una risita que desde el primer momento me resultaron sospechosos.

Creo que fue un acto heroico, en silencio, anónimo, como deberían ser todas las acciones de los humanos, principalmente las memorables. Aún recuerdo sus caras de felicidad y el brillo en sus ojos aquella noche, mientras desarrollaba mi papel, aunque todavía me pregunto si logré transmitir la misma felicidad que sentí dos días antes, cuando lo descubrí todo.

Pero eso es un tema sin importancia, porque el verdadero heroísmo estuvo en ellos, que ese año, venciendo la cruda realidad y contra todos los pronósticos, lo habían logrado.

Hoënyr, 2012.

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