Carta de despedida

Nunca ha podido hacerlo. Todas las formas de suicidio que ha concebido le parecen muy simples para que se convierta en un historia digna de ser contada.

“Una historia digna de ser contada”… ¿Cuántas veces habrá escrito esa fórmula siempre que juega al señor que escribe historias? Muchas cosas suceden, pero algunas historias quedan por un tiempo, unas más que otras; es como una forma de asegurarse un recuerdo, un mecanismo para unirse a la intemporalidad.

Quizás por eso escribe, para contar historias; historias dignas de ser contadas. Y quizás por eso piensa que es conveniente dejar por escrito los motivos de su decisión. De ahí que tenga preparada su carta de despedida. Aunque en realidad eso no es tan cierto, porque la modifica con cierta regularidad; cada que siente que es necesario cambiar algunos detalles… Sólo los detalles, porque los motivos principales son siempre los mismos.

Gracias a los avances tecnológicos, desde hace unos meses su manuscrito ahora está también en su computador y su teléfono móvil. ¿Y para qué lo hace? Quizás ya es el momento que reconozca que le tiene pavor a que la Muerte lo encuentre sin su carta de suicidio. O quizás ya ha llegado la hora de que todos conozcan su contenido.

Hoënyr, 2013.

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