Artistas callejeros (II)

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-Me basta con ver las risas de los niños -me decía todas las noches el viejo payaso callejero, aún sabiéndose con hambre, frío y sin un centavo en el bolsillo.

A un par de metros siempre estaba yo, la estatua humana, contorsionándome copiosamente, tratando de recuperar el movimiento perdido durante el día; escuchaba mi vecino mientras me preguntaba en cuántas fotografías habría sido retratado sin darme cuenta.

Hoënyr, 2013.
www.hoenyr.com

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