La escucha

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Oh, Dios, nunca escuché el grito de los animales,
o el temblor de los árboles,
o el murmullo del agua,
o el chillido de los pájaros
o el susurro del viento,
o el estampido del trueno,
sin sentir que daban testimonio de tu unidad
y prueba de que nada hay semejante a ti.

(Abu Hurayrah, 1015:23,51)

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