Inacabado

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¡Por supuesto! Aunque mi memoria ahora falla más que nunca, recuerdo el libro que me regalaste hace tanto tiempo, en nuestro primer y único encuentro. Lo recuerdo porque aún lo conservo, y de hecho lo cuido como un ejemplar de esos que llaman “incunables”, aunque puedes estar segura que en más de una ocasión he estado a punto de perderle, y mejor ni te cuento en las que me he visto por mantener su custodia.

Lo que si voy a confesarte, es algo que me ha resultado curioso en todos estos años. Digo “curioso”, porque no creo tener una justificación para eso: jamás lo he terminado. O para ser más preciso, nunca logré pasar de la primera página.

«PARA EL MUCHACHO QUE DIOS PUSO EN EL ASIENTO DE AL LADO PARA ALEGRAR MI VIAJE, ESTE LIBRO, QUE SE SUPONÍA IBA A LEER EN EL CAMINO. CAROL Q.»

Así es señorita; tu dedicatoria.

Hoënyr, 2014.

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