En el aeropuerto (II)

Premio-viaje-psiquiatra

No soy un tipo de esos que la gente llama “con suerte”, sin embargo, no me resultó extraño cuando me dijeron que había ganado un sorteo “especial” para viajar en este asiento de clase ejecutiva, aunque rodeado por un par de sujetos disfrazados de turistas con las palabras “soy un cerdo policía” tatuadas en sus frentes. Estoy seguro que esto tiene que ver con D. G., el psiquiatra que me trató hace unos años, que también viaja en este vuelo y que saludé hace un rato en la sala de espera. Le agradezco su apoyo en descubrir que con los microrrelatos liberaría mis demonios, pero creo que hoy se le puede oler el miedo a varios km de distancia, lo cual me lleva a pensar que él estaba mintiendo, o que no estaba seguro cuando certificó que yo me había curado, que mi época de suicida compulsivo había pasado a la historia para siempre.

Hoënyr, 2015.

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