El primer reto

el que este libre de pecado que lance la primera piedra

Finalmente, no se decidió a lanzar la primera piedra.

Analizó que, a pesar de ser tan joven, esto de atreverse a apedrear una mujer por haber amado, sería una acción con serias implicaciones éticas y estéticas, incluso filosóficas y morales, que muy difícilmente podría aceptarse y permitirse a sí mismo, siendo él un muchacho libre de pecado.

Por lo demás, el reto le pareció bastante interesante; nunca olvidaría ese momento, como tampoco al extraño sujeto que, luego de formularlo, se excusó en su herencia celestial para iniciar la lapidación.

Hoënyr © 2012

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