Un día de la madre…

-Feliz día mamá, te amo -oyó decir al niño al otro lado del teléfono como despedida. Entonces cuelga y toma una fotografía del pequeño que guarda bajo su almohada, desgastada de tanto ser vista.

Y de nuevo llega el llanto.

Pero ella sabe que como siempre, cada año, debe reponerse.

Por eso, aunque jamás ha escuchado esa famosa canción de Queen de 1991, ni aquella otra mucho más densa de Pink Floyd de 1979, esas canciones que comparten el mismo título, y a pesar que nunca ha asistido a funciones artísticas al estilo Broadway, suspira y se dice: “el espectáculo debe continuar”.

Así que en pocos minutos tomará un baño y se alistará para una jornada de trabajo normal.

Entretanto, en la puerta de su cuarto, un plato con un trozo de pastel, un vaso con vino barato y una rosa la esperan.

Es el detalle para ella y sus compañeras, que como siempre, cada año, preparan los dueños del burdel en el que transcurren sus vidas.

Hoënyr © 2012.

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