Desencuentro

Él quedó sin palabras, realmente fascinado, ante la belleza de aquella señorita.

Ella, por su parte, creyó que estaba frente a un idiota.

Sin embargo, al tímido muchacho que se quedó mudo, lo salvó el brillo en sus ojos que miraban como un niño admirando alguna maravilla nunca antes vista.

Hoënyr © 2012.

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