Poeta por encargo

Dejó de ganarse la vida haciendo poemas por encargo y consiguió un trabajo en un banco, cuando uno de sus clientes enamoró a su propia novia.

A los pocos días ella descubrió la impostura, cuando una noche el falso rimador omitió mencionar porqué había nubes ocultando la Luna. Sin embargo, recordó un gran poeta que dijo alguna vez que los versos estaban allí para ser utilizados por cualquiera que desee decir algo de corazón.

Precisamente esa misma noche, el burócrata pedía perdón a la Luna por haberla traicionado: por dinero había intercambiado sus mejores versos, dejando a un lado a quien era la verdadera razón de su felicidad.

-Esta noche brindo mi nostalgia espectral con el licor del remordimiento -dijo.

Con el tiempo, se hizo muy apreciado en el ambito bancario, gracias a su particular forma de presentar proyectos, análisis e informes financieros adornados con bellas rimas y figuras poéticas que alegraban a todos.

Hoënyr © 2012.

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