Otro final de cuento

Lo que muchos relatores no cuentan, es que luego del final por todos conocido y a medida que pasaba el tiempo, la contradicción del príncipe del cuento se hacía más evidente, hasta el punto que comenzó a sentir que se convertía en una rata.

Por una parte, era innegable que la hermosa princesa era inteligente, simpática, cariñosa, dulce, inocente y muy ocurrente. Sus besos eran tiernos y angelicales.

Pero, por otro lado, tenía qué reconocer que la joven y malvada madrastra era mucho mejor en la cama. Sus besos eran sólo el comienzo.

-Ahora me gustaría volver a ser un sapo –pensó horrorizado, cuando se vio descubierto por aquellas damas.

Hoënyr © 2012.

Esta entrada fue publicada en Microrrelatos. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>