Un crimen y un detalle

Durante la investigación, todos los testigos relataron que el encapuchado entró al banco decidido y con paso firme; que se enfiló hacia la sección de cajas, directamente a la número tres; que sin mediar palabra, disparó a la señorita cajera y que luego de alejarse unos pasos, se disparó.

Nadie imaginó que todo se trataba de un crimen pasional, hasta que algún anónimo funcionario adicto a la música blues, mientras escuchaba al gran Sonny Boy Williamson, reparó en un detalle: los disparos fueron directamente al corazón.

Hoënyr © 2012.

 

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