La silueta

Por un instante, solo por un instante, el detective pensó que se trataba de una broma macabra. Era la primera víctima que se levantaba y le solicitaba que adelgazara la silueta que él dibujaba con tiza en la escena del crimen. En especial la cintura.

Hoënyr, 2012.

Esta entrada fue publicada en Microrrelatos. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *